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Tapas frías para bares sin cocina: 12 ideas listas para servir

No todos los bares tienen cocina, y muchos que la tienen no quieren depender de ella en las horas punta. La solución son las tapas frías: producto que llega terminado, se guarda en la nevera y se sirve en segundos. Estas son doce ideas que funcionan en cualquier barra, todas hechas con semiconservas del mar.
Las que se sirven tal cual
- Gilda clásica. Aceituna, anchoa y piparra en un palillo: del envase al plato.
- Boquerones en vinagre. Con un chorrito de aceite de oliva y, si quieres, unas patatas fritas al lado.
- Gildón de boquerón o de anchoa. Una gilda grande, con aceituna gordal, que vale como tapa completa.
- Mojama de atún. En lonchas finas, con almendras tostadas y aceite de oliva.
- Hueva de maruca. Cortada fina, con regañás.
Las que piden un pan y treinta segundos
- Tosta de salmón ahumado con queso crema.
- Bacalao ahumado sobre tomate rallado y aceite de oliva virgen extra.
- Sardina ahumada con mermelada de tomate.
- Picadillo de atún ahumado sobre pan tostado.
- Anchoa del Cantábrico sobre pan con tomate.
Para raciones y tablas
- Ensalada de ahumados: salmón, palometa, bacalao y atún en una sola ración fría.
- Tabla de banderillas: gildas, gilda de queso y el pincho de atún ahumado con havarti para compartir.
Cómo montar una carta de tapas frías
Con cuatro familias de producto tienes una carta completa: una banderilla (la gilda), un marinado (el boquerón), un ahumado (salmón o bacalao) y un salazón (mojama o anchoa). Todas se guardan en frío y se sirven sin cocinar, así que aguantan bien el ritmo de un servicio con mucha gente.
En hostelería conviene el formato grande: tarrinas de 2 kg en las gildas y de 900 g en ahumados y marinados. Si quieres montar una carta así, escríbenos y te enviamos fichas técnicas y condiciones, o echa un vistazo al catálogo completo.






